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¿El último día de los enamorados?

27 01 2012 En: Varios

El 21 de diciembre se termina el calendario Maya.  Se dice que en esta fecha habrá un cambio importante en nuestra era, para los más alarmistas el apocalipsis es inminente.  Lo cierto es que se nos avecina un nuevo día de los enamorados,  un día dedicado sólo para los tortolitos,  un día donde hasta en el aire se respira AMOR, un día que te recomendamos aprovecharlo al máximo porque si no es el fin del mundo este Diciembre, tu pareja agradecerá que lo vivas como si fuera el último. Este 2012  Sexcetera, Masculan Condoms y Soloparaellas te regalan lo necesario para tener una noche inolvidable, llena de deseo, pasión y placer. Como sabemos que una buena sexualidad es producto de la combinación de amor, sexo y comunicación, y asumiendo que este 14 de febrero será el último de nuestras vidas, es que para participar debes contestar lo siguiente:

¿Cuales son las 5 cosas que harías o dirías a tu pareja si éste fuese tu último 14 de febrero?

Sortearemos un Juguete ELLA de LELO, 3 aceites de masaje con efecto calor, 48 condones masculan (special edition), y 8 bebidas con feromonas yxaiio para que tengas una sexualidad responsable y divertida. Los premios serán repartidos entre el 1ro, 2do y 3er lugar.

Condiciones:

Solamente en base de inscripción se requiere nickname y correo electrónico válido para participar, sólo será valido un mail registrado por participante. Los ganadores serán elegidos de acuerdo a la respuesta más romántica, divertida o mejor desarrollada entre todos los participantes con fecha tope el 9 de Febrero hasta las 12:00 PM.

¿Cómo hacer efectivo tu premio?

Te contactaremos vía mail para informarte que eres el ganador y puedas retirar tu premio en dependencias de Sexcetera.  En el caso de ser de regiones, los costos de envío son asumidos por el ganador, por lo que se enviarán los premios “por pagar”.

Masculan.cl

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soloparaellas.cl

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sexcetera.cl

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GANADORES:

Gaby (1 dildo Ella de Lelo, 1 aceite de masaje, 12 condones masculan, 2 bebidas yxaiio).
Rodrigo (1 aceite de masaje, 12 condones masculan, 2 bebidas yxaiio).
Alexis Soto (1 aceite de masaje, 12 condones, 2 bebidas yxaiio).
Francisca (12 condones, 2 bebidas yxaiio).

Los premios podran ser retirados desde el 9 al 14 de Febrero de 2012 en  Ahumada 370 oficina 602 de 12:00 a 18:00 hrs. Quienes deseen el despacho a domicilio (santiago o regiones) deberán enviar los datos de despacho a contacto@sexcetera.cl (los envios están a cargo del ganador).
Muchas gracias a todos por participar y que vivan un 14 de Febrero como si fuese el último.

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Foto | Idealdemujer.com

Foto | Idealdemujer.com

La eyaculación precoz es una de las disfunciones más comunes en el hombre junto con la disfunción eréctil. Éste problema afecta a casi un 40% de la población masculina a nivel mundial y sólo un 30% de éstos toma la decisión de afrontar el problema. En Chile, 2 de cada 3 hombres ha sufrido algún episodio de eyaculación precoz en algún momento de su vida.

El padecer de eyaculación precoz causa que los hombres sufran frustración, decepción, rechazo y miedos.

Se conoce la eyaculación precoz como la disfunción sexual donde el hombre eyacula antes de lo deseado, por lo tanto, es el reflejo involuntario que le impide al hombre poder controlar su eyaculación

Tipos de eyaculadores precoces:

Primarios: Aquellas que siempre han sufrido el trastorno. La principal causa de este tipo de eyaculación precoz son los malos hábitos en la masturbación, en la que el adolescente se da prisa por eyacular debido a la ansiedad por alcanzar el orgasmo o a la falta de privacidad.

Secundarios: al comienzo no padecían la disfunción, pero en algun momento de su vida pierden el control. Las principales causas suelen ser el estrés, un shock emocional o un largo período de inactividad sexual.

Grados de eyaculación precoz.

Se distinguen 4 grados y el peligro de esta disfunción sexual es que se desarrolla rápidamente, pasando de un grado a otro en cuestión de meses.

Grado 1: Es el grado de eyaculación precoz más leve. A menudo causado por el estrés, responsabilidades, problemas en el trabajo o personales o un largo periodo de inactividad sexual.

Grado 2: Aquellos que no superan la eyaculación precoz en el grado 1, desarrollan rápidamente el Grado 2. Llegado a este grado, la disfunción ya es crónica y muy difícil de reeducar sin la ayuda de un profesional.

Grado 3: Aquellos que no superan el grado 2, desarrollan el grado 3. Los eyaculadores precoces “primarios” suelen empezar la eyaculación precoz directamente en el grado 3. En este grado, el estrés y el nerviosismo se apoderan de la mente del que lo sufre convirtiéndose en un problema psicológico.

Grado 4: Es el grado más severo y cuando la Eyaculación precoz se transforma en trastorno. En este grado los problemas psicológicos son serios ya que la persona puede llegar a desvalorar su propia persona afectándole en todos los aspectos de su vida, incluyendo en el trabajo.

Severidad según el  “tiempo”.

Leves: el hombre eyacula entre los 3 y 8 minutos luego de comenzado el acto. Recordar siempre, que si no se soluciona a tiempo, ésto se puede agravar.

Severos: Son aquellos en que el hombre eyacula antes de penetrar a su pareja o lo hace segundos después de comenzada la penetración. Éstos son los casos más severos y merecen ser tratados cuanto antes para que no evolucionen con el tiempo.

En la actualidad dependemos del sexo para muchas cosas, por ejemplo, la incidencia en nuestro estado de ánimo. Esta comprobado que un hombre que vive sexualmente insatisfecho traslada esa insatisfacción a su vida cotidiana y origina un peso negativo difícil de soportar. Es por eso que la eyaculación precoz afecta al hombre tanto en su vida sexual como en su accionar diario, en el trabajo, en la sociedad, en la familia, etc.

Por: Sexcetera

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La Despedida

14 01 2012 En: #LasPerversas, Varios

Foto | Blog Las Perversas

Foto | Blog Las Perversas

“He tomado la decisión de parar, literalmente. Girando sobre mis pies acalambrados, dejé caer mi cuerpo medio molido, medio entumecido en un rinconcillo de mi cama. Intenté cubrirme con una colcha, pero me desanimó la idea de la tela gruesa ahogando mis sensaciones y otra vez me quedaré enideas estériles. En una acción incontrolada, he dejado que mis dedos intenten descifrar las emociones que han atolondrado mi cabeza este último tiempo. Temerosa del resultado, he apostado que hoy sí seré capaz de desnudar mis emociones y compartirlas contigo”.

- Me dicen los niños que pediste que bajara a hablar contigo ¿Qué quieres decir? Ya te he oído y sé que vienes a pedir perdón nuevamente. Déjame hablar: “Hace poco he resurgido. Si me preguntas, desde que te dejé he nacido. Aún no sé caminar sola y varias veces he vuelto a trastrabillar, no me han bastado mis propias manos para enjugar los lagrimeos que dejan mis ojos acuosos; pero he renacido, aun viéndome desprovista de aquel refugio que, a puño de esfuerzo, desgarró nuestras manos cuando pretendimos levantar tu casa, esa que compramos juntos y que fue nuestra.

Parece que me viera desnuda corriendo presurosa a esperarte en nuestra cama, me parece sentir el olor que emanaba de tu cuerpo sudoroso. ¡Cuánto me fascinaba verte empuñar el martillo, levantar la carretilla preparando la mezcla! Recuerdo que reía, hace unos días habías robado la fórmula al maestro que un par de días había terminado de levantar el muro medianero… te sentía tan capaz, te veías tan atractivo todo desmarañado mientras me guiñabas un ojo cuando te espiaba. Admiraba esa metamorfosis constante en ti: de lunes a viernes te zambullías entre tus libretas, libros y apuntes. Todo atiborrado entre tu bolso y tu laptop me hablabas de geografía, de Gianini, Maturana y la socialización primaria, de Nietzsche, de Marx, repasábamos mis clases, yo te hablaba desde mi cotidianeidad. Ahora que lo pienso, intentaba hacerme oír. Sí, yo terminaba balbuceando mientras tus frases aplastaban las mías, había tanto que hacer en tu escuela, eran tan maravillosos los niños en tu aula… A propósito de niños: los nuestros aún no olvidan la despedida ¡Qué triste! ¿Verdad? Bueno, yo me esfuerzo en contarles cuánto les amas, les explico que entre nosotros ya no hay amor, les hablo de nuestros paseos, de nuestras aventuras, me cuentan de sus vacaciones en la parcela de tu abuelo, que les enseñaste a nadar en el Río Claro, que salen a cazar. También, por fin he visto como usan las bicicletas sin ruedas laterales… me habían contado, pero no había forma de verlos mientras no tuvieran bicicletas en esta otra casa…

- Me preguntas qué siento: Pena ¿qué crees? Me duele tanto como a ti perderme sus victorias. Te confieso que a veces me gana la descordura y en un gesto inhumano les respondo que tú me castigaste, que por eso ya no estoy a tu lado.

- ¿Qué dices? Lo sé, los niños no tienen culpa, tampoco yo y dices que tampoco tú… Abrigábamos tantos sueños, nos entregamos todo. Te adjudiqué todo, hasta mi último soplo de ilusiones. Es cierto, ya no te amaba, pero había intervalos en que me hacías inmensamente feliz, sobre todo sentía una gran admiración por tu fuerza, la misma fuerza que laceró mi cara, la misma fuerza que golpeó mi ego, mi autoestima… guardemos silencio, no te estoy culpando sólo intento perdonarte…

- ¿Cómo? Sí, lo recuerdo. Muchas veces, ansioso después de amarnos me preguntabas ¿eres feliz? Muchas veces me mordía la comisura de los labios y te respondía “sí, soy feliz” y venías incauto a preguntar ¿me amas? Las dudas no eran sólo mías: Hagámonos cargo, tu incertidumbre poco colaboraba a estabilizar mis emociones, sin embargo, había prometido envejecer contigo, criaríamos gallinas en una casa de campo ¡cómo te gustan los huevos frescos! ¿Recuerdas cuando dibujábamos los planos de la casa que levantarías? Seríamos maestros de escuela… Ya lo sé, hoy eres un maestro respetado y yo sigo sentada tras un módulo esperando que pase el siguiente… el siguiente pensamiento que hace que logre abstraerme de mis debilidades.

Si no hubiese vuelto a nacer, seguiría admirándote, imponiéndome amarte. Aún se presentarían esas tertulias en que nos dábamos maña para robarle minutos al tiempo ¡cómo se amaban nuestras miradas! ¡Cómo guardábamos silencio cuando el otro acaloradamente presentaba un argumento! ¡Qué dispares pensamientos y qué maravillosa capacidad de conjugar ideas! Sí, yo me quedé en silencio cuando te fuiste adueñando de mis palabras, de mi lenguaje, de mis movimientos, cuando me sentí tan invalidada que te autoempoderaste de la misión de controlarlo todo ¡Que hosca me volví! ¡Qué desmarañada y poco agraciada me veía! ¿Verdad? Tienes razón, no soy tan atrayente como a lo fui a los dieciséis años y no soy tan locuaz y divertida, pero hay algo que no logro comprender: ¿por qué cuando me presentabas a tus pares decías ella es… acaso referías a una mujer que ya no estaba? Decías amarme, vivir para hacerme feliz, para levantar nuestra casa, la misma de la que me desproveíste cuando decidí hacer caso de tus constantes expulsiones.

- ¿Me dices que nunca fue tu intención? Pienso que no fue tu intención que yo reaccionara a tus lapidarias sentencias. Hay una que aprendí de memoria, tal vez de tanto oírla: “O haces lo que yo te digo, porque es lo mejor para nosotros o te vas sola, sin tus hijos porque ya no serán tuyos”.

Cuando arranqué de tus ojos enfurecidos, de tus manos golpeadoras, recordé un cuento: Barba azul ¿sabes que su última esposa se salvó de la muerte por su astucia? Mientras proferías tus amenazas, tu decisión de quedarte con nuestros hijos y mi expulsión de tu casa sólo pensaba en lograr tomar mi teléfono. A todo te dije que sí, te respondí que tenías razón, que yo era una mala madre, una mala esposa, que nada hacia bien, que mis hijos no serían para mí. Mi teléfono era lo único material que me quedaba. Me senté en un banquillo en ese parque que jugábamos con nuestros hijos y lloré. Tuve miedo, me asustó creer que estaba inválida e incapaz sin ti, me asusto perder esa casa linda que remodelabas para mí ¿dónde albergaría ahora a los nuestros?

Recuerdo que intenté llamar por ayuda, no se qué pasó que mis dedos no atinaban a dar en teclear los numeritos… nada, todos errados. Comencé a vagar, a alejarme, pensando en cómo sacar a mis hijos de tu lado y grité con tanta violencia ¡quédate con todo, pero a mis hijos no me los arrebatas! Grité con tanto desespero que las palabras no fueron expulsadas de mi boca. Aún así, impregnadas de tanto consentimiento fueron a grabarse en mi pecho, traspasando mis carnes se adosaron en mi alma. Miré mis manos apretadas, arrimado en una estaba mi teléfono, recordé para que rogué tanto salir con el aparatito y pedí ayuda: así llegue desde una comisaría a la reja de tu casa informándote que sólo entraría para recoger a nuestros niños.

- Me preguntas ahora por qué no me defendí ¿qué sacaba con intentarlo? Sólo  exacerbar tu violencia.

- ¿Que recuerde que era la primera vez? era la primera vez que tus puños me golpeaban ¿pero tus palabras? ¡Cuánto me humillaste!

- ¿Sabes por qué no me violentaste antes? Porque yo decidía callar, erróneamente pensaba que por nuestros niños era mejor el silencio ante tus palabras desmedidas.

- ¿Que nunca me ofendiste? No he dicho que profirieras palabras groseras. Hasta para insultarme utilizabas tu retórica. Tu buen lenguaje, tus frases finamente elaboradas nunca se descompusieron producto de tu furia.

- Me dices que aún puedo volver a nuestra casa. Lo sé, en nuestra sala de estudio vacío el espacio destinado a mis cuentos, a mis dibujos, a mis cerámicas, mis tejidos inconclusos… como cada nueva espacie q emerge de una infatigable habilidad para crear, pero ¡vaya cosa! a medio andar me abandonan las fuerzas…

Hoy te veo pasar, recoges a nuestros hijos, me miras y bajo tus cejas, tus ojos me siguen buscando. Sólo en tu iris veo lo diminuto que ahora tú te sientes desprovisto de mí. Yo creí en ti, tú creíste en mí. Ambos nos faltamos, pero tú desesperaste más que yo. Tú tienes tu casa, nuestro perro, nuestras plantas.

Te quedaste con mis risotadas, con mis palabras de baja crianza, con mis orgasmos ¡cuánto me gustaba el sexo contigo! Creo que era lo único que nos hacia encontrarnos. Me cuentas que las paredes de las nuevas habitaciones están listas… gracias YO TAMBIÉN ESTOY LISTA PARA CAMINAR SIN TI…

La formidable manera de expresarte, tus manos fuertes y tu infatigable agilidad se confabularon para castigarme. Tus manos… ¡cómo gozaba sintiéndolas casi volátiles recorriendo toda mi piel! ¡Cómo me deleitaba cuando te pedía que dejaras de usar tus ojos para mirarme, que me vieras con la yema de tus dedos y el inicio de de tu lengua… como me hacías zarandear! Yo juré quedarme a tu lado toda la vida, sólo te exhortaba a que me dejaras ser, a que no te afanaras en forjar una mujer que no existe.

- ¿No me crees? Me reconozco así, tal cual soy: un poco gata, un poco descuidada, huraña, arremetida de risotadas.

- ¿Sabes qué? He retomado la vieja costumbre de reír, de gozar de lo inconsistente, de la algarabía, de amanecer creyéndome princesa, de dormir riéndome de ser perra, de vestirme de bella, de mujer fatal, de niña, de anti mina, desparpajada, de cubrir mis pechos, mis nalgas, mis piernas según el primer pensamiento de mi día, jajá… Si! Es verdad, siempre me repetías que te fascinaba imaginar cual de las muchas mujeres que se esconden bajo mi piel llegaría a nuestras citas. Decías amarlas a todas. Ese cambio, esa travesura que tanto te gustaba de mí, esa que en los años de convivencia te fue exasperando provocándote tanta molestia…tanta, que insistías tanto en enseñarme modales de señora.

- ¿Porque esa mirada tan lánguida? No te creas, tras mis carcajadas, mis palabrotas, mis osadías, también sigo sollozando, Sí, a mí también me apena que no resultara. Cuando hablo de ti, ensalzo tus cualidades, eres tan dedicado a tu casa, a tus hijos, trabajas incansablemente… pocas veces he visto que enciendas un cigarrillo ¡cómo me gustaba compartir un trago contigo! sabias medirte.

- ¿Pero porque esa arrogancia? ¿Porque pretendías ser infinitamente superior a mí, a tus  congéneres, a tus colegas, a tus pares? Si eras tan enaltecido ante mí ¿por qué iniciaste una arremetida de descalificaciones? ¿Por qué tenías que golpearme?

…Lo sé, sé que tu casa está ahí, que no hay mujer para ti q no sea yo, sé que aún me esperas…

- ¿Tres meses? ¿Ese fue el desenlace lapidario que pronosticaste? Recuerdo que declaraste cuando te preguntaron por mi ausencia: “Tres meses y tendrá que volver bajo mis reglas”.

- ¿Te niegas a contar el paso del tiempo? Mejor no la hagas, pierde cuenta de los días que restaste a nuestra vida juntos. No me he sometido, aquí me tienes mirándote de frente y altanera como cuando éramos mozuelos. Caprichoso destino.

- ¿Que me amas? Déjame decirte lo que pienso. Sólo te amas a ti mismo, eres tan todopoderoso que no toleras mi abandono ¿Por qué no amas a esta mujer que se juega el pellejo, que compratreinta días de techo, treinta días de pan, leche, colegio y entre tanto se da maña para ser ella? ¿Te enteraste que he vuelto a mis clases? ¡Sí! He retomado, ya no soy la alumna brillante que era cuando estaba a tu lado, me está costando, pero ¿sabes? me ha servido para no mirar desdeñosa a mis compañeros de bajos logros. He entendido que no siempre los resultados son favorables y lineales al grado de esfuerzo. ¿Sabes qué? De una u otra forma siempre vivo los dos polos de una misma realidad.

- ¿Me pides que guarde silencio? ¿Por qué he de callar? NO SIENTO VERGÜENZA DE MI HISTORIA, SOY UNA MUJER COMO TODAS, con fracasos emocionales, pérdidas materiales, amores desventurados ¿quién no los ha vivido? no han sido las más acertadas mis conjeturas, mis elecciones, pero me juego la vida por no dejar de creer. Creo en ti, creo en tus méritos, que por cierto ya enuncie. Pasa que en tu amor no creo ¿cómo creer en lo que no existe? Si me amaras como dices, gozarías con haberme visto nacer desde que salí de tu cómoda casa con las manos agarrando nuestros chiquillos y en la espalda una mochila con la desesperanza, la pena, la incertidumbre y el miedo… ese día iba tan abstraída que la perdí, en buena hora quiso la providencia que así fuera. Dejé la bolsa olvidada y así más liviana y ligera de culpas he podido avanzar. Mira donde estoy, no es mi final ¡mira! ¿Logras ver? Vaya, aún ves a una mujer invalidada ¿sabes cómo me veo yo? subiendo una gran escalera, habré sorteado tres o cuatro peldaños. Jajaja ¡sí! Esta empinadísima y parece interminable. Sólo es subir, si en algún tramo me canso me siento a pensar, como ahora…

Sin embargo, hay algo que sí me preocupa: esa bolsa que deje en  el micro en el que partí desde tu casa… creo que he encontrado a un par de mujeres que la han tomado para sí, he intentado decirles que en ella no hay nada bueno, pero no se atreven, no me escuchan, oscilan en el umbral de sus puertas. Si fuéramos capaces de hablarles en conjunto… tal vez esos hombres que neutralizan a sus mujeres al igual que tú creen que nunca se verán solos. Te invito a no dejar que nuestra historia se farree la oportunidad de arrojar algo bueno. Hablémosle de lo medular de lo que fue lo nuestro. Mira, mientras tú te decides yo iré contándoles lo que hoy he hablado contigo, pausado para que no se asusten, no quiero infundirles más miedos… miedos que no les dejen ver la grandeza de ser mujer.

Via | #LasPerversas

@MalaDeAdentro @eLe_Dettoni @sita_Marilyn @limarysanchez

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A partir de la posición de Andromaca, la mujer bascula la espalda hacia atrás y desliza una pierna bajo la de su pareja. en el transcurso de la maniobra, ella tendrá cuidado en sostener el pene bien apretado en su vagina para evitar cualquier salida involuntaria. Ella podrá entonces ir y venir de forma transversal de izquierda a derecha para experimentar sensaciones nuevas.

Foto | sexyavenue

Foto | sexyavenue

Lo Mejor:

  • Una posición original que resulta ser cómoda para la pareja.
  • La penetración transversal ofrece sensaciones diferentes especialmente estimulando las paredes laterales de la vagina.
  • La pareja tiene cada uno una mano libre para acariciarse y abrazarse.

Lo Peor:

  • Riesgo de salida involuntaria del miembro durante el balanceo.
  • Amplitud de movimiento un poco limitada.
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La mujer tumbada sobre la espalda abre de forma amplia las piernas, el hombre posiciona una pierna entre las de la mujer y la penetra de costado, tomando apoyo sobre su brazo opuesto. Puede aumentar la estimulación frotando su muslo contra el clítoris.

Foto | Sexyavenue.com

Foto | Sexyavenue.com

Lo Mejor:

  • La penetración por el costado provoca sensaciones diferentes para la mujer como para el hombre.
  • La vulva y el clítoris están bien estimulados por los roces del muslo del hombre.
  • La pareja tiene cada uno una mano libre para acariciarse y abrazarse.

Lo Peor:

  • Movimientos de la pelvis limitados.
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